La Oracıón Según El Corán
¿Recuerdas cuándo fue la última vez que rezaste? ... Las respuestas de quienes leen estas líneas pueden variar, pero lo que es común a todos es que la mayoría de la gente reza, en un momento u otro. De hecho, podemos orar a Allah, nuestro Señor, en cualquier momento y en cualquier lugar que deseemos, para pedirle lo que queramos. Allah llama la atención sobre el hecho de que la gente puede rezar y recordarle en cualquier lugar que desee:
(191) [y] que recuerdan a Dios, de pie, sentados y cuando se acuestan, y meditan [así] sobre la creación de los cielos y de la tierra:
"¡Oh Sustentador nuestro! No creaste [nada de] esto sin un significado y un propósito. ¡Infinita es Tu gloria! ¡Presérvanos del castigo del fuego!
(192) "¡Oh Sustentador nuestro! A quien entregas al fuego, a ese, verdaderamente, has hundido ya en la deshonra [en este mundo]; y tales malhechores no tendrán quien les auxilie.
(193) "¡Oh Sustentador nuestro! He aquí que hemos oído una voz que [nos] llamaba a la fe: ‘¡Creed en vuestro Sustentador!’ --y hemos creído. ¡Oh Sustentador nuestro! ¡Perdónanos, pues, nuestras faltas y borra nuestras malas acciones; y haz que muramos la muerte de los verdaderamente virtuosos!
(194) "¡Y concédenos, Oh Sustentador nuestro, lo que nos has prometido por medio de Tus enviados, y no nos cubras de oprobio en el Día de la Resurrección! ¡En verdad, Tú nunca faltas a Tu promesa!"
(195) Y su Sustentador contesta a su súplica: "No dejaré que se pierda la labor de ninguno de los que se esfuerzan [por Mi causa], sea hombre o mujer…” (Sura 3: Al Imran (La Casade Imrán), aleyas 191-195)
En el Corán, Allah describe el tipo de oración que más le gusta, que explicaremos a continuación.
Orar Con Humildad, Sin Alzar La Voz
Cuando estás en peligro o te sientes desesperado y, por tanto, sientes la necesidad de orar a Allah, ¿dónde te gustaría hacerlo? Sin duda, el lugar que estás buscando se encontraría en la soledad de tu habitación por la noche o en un lugar tranquilo que te de la sensación de cercanía a Allah.
Mientras se realiza un acto de adoración, la integridad espiritual se puede alcanzar mejor en un tiempo y lugar que ofrezca la seguridad de concentrarse debidamente. Una persona que siente la necesidad de rezar a Allah para corregir sus errores prefiere estar solo y orar en privado. Las oraciones del profeta Zacarías, en las que pedía un descendiente, es un ejemplo de la oración en la intimidad:
(3) Cuando invocó a su Sustentador en la intimidad de su corazón, (4) diciendo: "¡Oh Sustentador mío! Mis huesos se han debilitado y mi cabello ha encanecido. Pero mis oraciones a Ti, Oh Sustentador mío, nunca han quedado sin respuesta.” (Sura 19: Mariam (María), aleyas 3-4)
Como se mencionó anteriormente, la oración es "el reconocimiento de la propia debilidad y limitado poder ante el poder infinito de Allah, y pedir Su ayuda." Por esta razón, la oración exige la conciencia absoluta y la aceptación de la propia debilidad y desvalimiento ante Allah. En este sentido, no hay duda de que no alcanzaremos dicha conciencia si no somos sinceros. En el Corán, Allah recomienda a los creyentes orar con humildad y en secreto:
(55) Invocad a vuestro Sustentador con humildad y en el secreto de vuestros corazones. Ciertamente, Él no ama a los que exceden los límites de lo correcto. (Sura 7: Al-Aaraf (La Facultad del Discernimiento), aleya 55)
(205) Y recuerda a tu Sustentador humildemente y con temor, y sin alzar la voz; [recuérdale] mañana y tarde, y no te permitas ser negligente.
(206) Ciertamente, quienes están próximos a tu Sustentador no tienen a menos adorarle; proclaman Su infinita gloria y se postran [sólo] ante Él. (Sura 7: Al-Aaraf (La Facultad del Discernimiento), aleyas 205-206)
En el Corán, Allah llama nuestra atención sobre la oración solitaria que se realiza con un profundo sentimiento de extrema necesidad. En este sentido, el lugar, la sofisticación de la representación externa, el número de participantes, o la elevada voz de los suplicantes no pueden ser de ninguna manera los criterios a seguir para lograr una oración exitosa.
Debemos ser conscientes de que alzar la voz en la oración no es un elemento que hace que Allah nos escuche. Como ya se mencionó, Allah, el Omnisciente, conoce hasta nuestros pensamientos más profundos y está más cerca de nosotros que nuestra vena yugular. En este sentido, no es necesario alzar la voz para ser escuchados por nuestro Señor, que está cerca de nosotros. Podemos orar en privado o en un tono de voz audible sólo para uno mismo.
De las aleyas siguientes se entiende que tanto mientras rezamos como mientras atendemos a nuestros asuntos cotidianos, necesitamos utilizar un tono de voz moderado:
(19) "Así pues, camina con modestia, y baja la voz: pues, ciertamente, la voz más desagradable es la voz [estridente] del asno...." (Sura 31: (Luqmán), aleya 19)
(110) Di: "Invocad a Dios, o invocad al Más Misericordioso: como quiera que Le invoquéis, [a Él os dirigís --pues] Suyos son todos los atributos de perfección."
Y no alces excesivamente la voz en tu oración ni la silencies del todo, sino busca un camino medio (Sura 17: Al-Isra’ (El Viaje Nocturno), aleya 110)
Como revelan las aleyas, la forma de adoración que se describe en el Corán está muy lejos de la ostentación. No se realiza para impresionar a la gente: el único objetivo es el debido cumplimiento de nuestro deber para con el Creador. El Corán hace hincapié en este punto con fuerza. En las aleyas relacionadas con la oración hay enérgicas referencias a "invocar a Allah, haciendo que nuestra propia religión sea sinceramente Suya," lo que significa realizar la oración sólo para lograr el contento de Allah y sin buscar ningún otro propósito. Esto lo podemos leer en las aleyas siguientes:
(65) Él es el Viviente; no hay más deidad que Él: invocadle, pues [a Él solo], sinceros en vuestra fe en Él. ¡La alabanza es debida por entero a Dios, el Sustentador de todos los mundos!(Sura 40: Gáfir (Que Perdona), aleya 65)
(14) ¡Invocad, pues, a Dios, sinceros en vuestra fe en Él solo, aunque a los que niegan la verdad les resulte odioso! (Sura 40: Gáfir (Que Perdona), aleya 14)
(29) Di: "Mi Sustentador ha ordenado [sólo] hacer lo que es justo; y [desea que] pongáis todo vuestro ser en cada acto de adoración, y Le invoquéis, sinceros en vuestra fe sólo en Él. Así como fue Él quien os originó, así también [a Él] habréis de retornar.” (Sura 7: Al-Aaraf (La Facultad del Discernimiento). Aleya 29)
La religión pertenece únicamente a Allah. Todas las formas de culto se realizan para lograr el contento de Allah. La única manera de alcanzar este objetivo es llevar a cabo nuestro culto en la forma que Allah describe.
Los que no hacen sus oraciones o realizan cualquier otra forma de adoración a Allah con sinceridad, es decir, aquellos que buscan la "ostentación", se engañan. Como Allah dice:
(4) ¡Ay, pues, de aquellos que rezan (5) [pero] cuyos corazones están distantes de su oración (6) --esos que sólo quieren ser vistos y elogiados,(Sura 107: Al-Mauun (La Asistencia), aleyas 4-6)
Sentir La Existencia De Allah Mientras Se Reza
Uno de los elementos esenciales de la oración es tener una fe firme en Allah. En situaciones en las que nos sentimos desesperados, no tenemos ninguna duda sobre la existencia de Allah ni de Su ayuda. Sin embargo, también debemos sentir la existencia, poder y grandeza de Allah mientras rezamos en tiempos de calma. De hecho, no sólo durante la oración, sino también en cada instante de la vida cotidiana, un creyente debe mantener esta conciencia. En todo momento se debe sentir la existencia y cercanía de Allah y rezar, puesto que sólo alguien que es consciente de la existencia de Allah reconoce el significado y la importancia de la oración. La oración es una relación íntima y personal entre nosotros y Allah. A través de la oración, exponemos todas nuestras angustias y deseos a Allah y le suplicamos que nos ayude. A cambio, Allah responde las oraciones de Sus siervos.
Como se dijo antes, la oración según el Corán no puede limitarse de ninguna manera a unos cuantos rituales. Como mantiene la aleya: "... (103) recordad a Dios ‑-de pie, sentados y acostados". (Sura 4: An-Nisa’ (Las Mujeres), aleya 103), se puede recordar a Allah y orarle en cualquier momento y situación, sin necesidad de realizar un ritual o ceremonia especial. Esto es así porque lo que importa no es el acto externo, sino nuestra sinceridad.
Si no entendemos esto bien, se priva a la oración de su significado real y hace que se perciba como una forma de magia o un hechizo. Podemos observar lo dicho en las prácticas supersticiosas de algunas personas ignorantes tales como sujetar la ropa a los árboles o soplar en el agua. Es bueno recordar que la superstición es lo opuesto a la lógica del Corán. En lugar de dirigirse a Allah directamente y pedirle lo que necesitan, estos ignorantes diseñan algunos rituales supersticiosos o símbolos y oran utilizando dichos medios. Mientras tanto, no son conscientes de a quién se dirigen. Atribuyen poderes sobrenaturales a los objetos a los que rezan, y sin embargo no pueden describir la naturaleza de este poder. Se incluye la práctica supersticiosa de visitar las tumbas y orar por los difuntos para pedir ayuda, cuando la visita a las tumbas debe ser para recordar la muerte y el poder de Allah.
Un creyente que cumple con el mandamiento de Allah que dice: "(8) Pero [tanto de noche como de día,] recuerda el nombre de tu Sustentador, y conságrate a Él con total devoción.” (Sura 73: Al-Mussammil (El Arropado), aleya 8) se dirige sólo a Allah, y se somete a Él y Le suplica.
Lograr Un Equilibrio Entre La Esperanza Y El Temor Mientras Se Reza
En el Corán, Allah se refiere a sí mismo como, "(83) …el más misericordioso de los misericordiosos!" (Sura 21: Al-Anbiya’ (Los Profetas), aleya 83).También se afirma que, siempre que nos arrepintamos, si hacemos algo malo, encontraremos que Allah es indulgente: “(110) Sin embargo, quien obre mal o sea injusto consigo mismo y luego pida perdón a Dios, hallará que Dios es indulgente, dispensador de gracia.” (Sura 4: An-Nisa’ (Las Mujeres), aleya 110) Por esta razón, debemos reflexionar sobre este atributo de Allah y orar con esperanza. No importa lo grave que sea el error que hayamos cometido, y el profundo remordimiento que sintamos por ello, esto no es una razón para dudar del perdón de Allah. Por lo tanto, el estado de ánimo provocado por errar y cometer un pecado nunca debe convertirse en un impedimento para rezar con la esperanza del perdón, puesto que Allah dice en el Corán que sólo los incrédulos pierden la esperanza de la misericordia de Allah:
(87) “… y no desesperéis de la vivificante misericordia de Dios: en verdad, sólo las gentes que niegan la verdad pueden desesperar de la vivificante misericordia de Dios." (Sura 12: Iusuf (José), aleya 87)
Además, nadie está libre de ser castigado en el infierno. De hecho, Allah nos advierte sobre ello diciendo: "(28) pues, ciertamente, del castigo de su Sustentador nadie hay que pueda sentirse [completamente] a salvo." (Sura 70: Al-Maarich (Las Vías de Ascenso). Aleya 28). Por esta razón, todo el mundo debe temer a Allah tanto como pueda. Los seres humanos, cuya vida es una prueba, son siempre vulnerables a los astutos engaños de Satanás y por tanto es muy probable que se pierdan y alejen del camino recto. Nadie tiene garantizado un lugar en el Paraíso. Esto hace que una persona tema no lograr agradar a Allah, a la vez que espera Su misericordia.
De hecho, uno de los atributos de un verdadero creyente, que lo distingue de todos los demás, es su temor a Allah, ya que un incrédulo duda incluso de la existencia del infierno. Los creyentes, sin embargo, son plenamente conscientes de ella, y lo ven como una amenaza muy seria. Tener una fe inquebrantable en el Día del Juicio hace que sientan un enorme temor. Este temor sólo influye en la conducta de una persona que tiene fe en Allah y evita la arrogancia: no tiene ninguna duda sobre la existencia y la gravedad de los tormentos del infierno, y nunca adopta una actitud o comportamiento que pueda implicar el riesgo de ser lanzada en él. Sólo aspira a la vida en el Más Allá, que está llena de infinita belleza, y hace todo lo posible para distanciarse del tormento. El temor que siente un creyente por lo que le espera en la otra vida se manifiesta en su oración.
Ésta es la razón por la cual los conceptos de temor y esperanza se encuentran juntos en el Corán. Si una persona no teme los tormentos del infierno mientras reza, se debe a un fallo esencial en su entendimiento y forma de pensar. Con la avidez con la que una persona ora para alcanzar el Paraíso, así también debe hacerlo para evitar el infierno. En otras palabras, debido a su miedo al infierno, espera alcanzar el Paraíso. Algunas de las aleyas que mencionan este punto son las siguientes:
(56) así pues, no sembréis la corrupción en la tierra después de haber sido puesta en orden. E invocadle con temor y anhelo: ¡ciertamente, la gracia de Dios está siempre cerca de quienes hacen el bien! (Sura 7: Al-Aaraf (La Facultad del Discernimiento), aleya 56)
(16) [y] que se ven impelidos a abandonar sus lechos [en la noche] para invocar a su Sustentador con temor y anhelo; y que de lo que les damos como sustento gastan en los demás. (Sura 32: As-Sachda (La Postración), aleya 16)
Como se ve, el temor y la esperanza son los dos sentimientos esenciales propios a la oración, como se describe en el Corán. De hecho, un examen cuidadoso del Corán revela la importancia vital que estos dos conceptos representan en todas las formas de culto y en cada instante de nuestra vida.
Debemos recordar que la oración es tanto un deber importante hacia Allah como un medio que nos ayudará a alcanzar nuestra próxima vida, puesto que en el Corán Allah afirma que el fin de aquellos que no rezan será el tormento eterno en el infierno.
(60) Sin embargo, vuestro Sustentador dice: "¡Invocadme, [y] os responderé! ¡Ciertamente, los que sean demasiado orgullosos como para adorarme entrarán, humillados, en el infierno!"(Sura 40: Gáfir (Que Perdona), aleya 60)
Recordar Los Nombres De Allah Mientras Se Reza
Son los nombres de Allah los que nos lo dan a conocer. Allah es el ar-Rahim, el Muy Misericordioso. Él es al-Haqim, el Sapientísimo. Él es ar-Razzaq, el Todo Sustentador ... Los seres humanos reconocen mejor la grandeza de Allah, Su cercanía y poder, dirigiéndose a Él por estos nombres. Por ejemplo, al pedir sustento, nos podemos dirigir a Allah utilizando el nombre de ar-Razzaq. De hecho, en el Corán, Allah afirma que podemos rezar utilizando cualquiera de Sus nombres:
(110) Di: "Invocad a Dios, o invocad al Más Misericordioso: como quiera que Le invoquéis, [a Él os dirigís --pues] Suyos son todos los atributos de perfección." (Sura 17: Al-Isra’ (El Viaje Nocturno), aleya 110)
(180) Y [solo] de Dios son los atributos de perfección; así pues, invocadle por medio de ellos y alejaos de aquellos que desvirtúan el significado de Sus atributos: ¡serán retribuidos por todo lo que solían hacer!(Sura 7: Al-Aaraf (La Facultad del Discernimiento), aleya 180)
Una persona que conozca los nombres de Allah no trata de ocultarle sus errores, consciente de que Él lo sabe todo, tanto si se lo oculta como si no. Consciente de que ocultar malas acciones no hace sino perjudicarle, un creyente se arrepiente y busca el perdón de todos sus pecados. De hecho, la oración del profeta Abraham (Ibrahim) comienza de la siguiente manera:
(38) ¡Oh Sustentador nuestro! Tú conoces lo que escondemos en nuestros corazones, así como lo que manifestamos. No hay nada, sea en la tierra o en el cielo, que pase desapercibido para Dios. (Sura 14: Ibrahim (Abraham), aleya 38)
Un creyente sabe que no importa lo que él o ella desee, que todo está bajo control de Allah y que Él sólo necesita decir "Se" y será. Con esto en mente, no siente que haya ninguna barrera insuperable para obtener las bendiciones de Allah, y supera cualquier dificultad y obstáculo a través de la oración.
Aparte de pedir ayuda a Allah y exponer nuestras necesidades, la oración es un medio de recordarle y exaltarle. El Corán, a través de las oraciones de los Profetas, nos da ejemplos de cómo exaltar a Allah pronunciando Sus nombres. Algunas de estas oraciones son las siguientes:
(35) oró (Salomón): ¡Oh Sustentador mío! ¡Perdóname mis pecados, y concédeme el regalo de un reino que no sirva a nadie después de mí: en verdad, sólo Tú eres el [verdadero] Dador de Regalos!"(Sura 38: (Sad), aleya 35)
(8) "¡Oh Sustentador nuestro! No hagas que nuestros corazones se desvíen de la verdad después de habernos guiado; y concédenos el regalo de Tu misericordia: en verdad, Tú eres el [verdadero] Dador de Regalos. (Sura 3: Al Imran (La Casa de Imrán), aleya 8)
(151) [Moisés] dijo: "¡Oh Sustentador mío! ¡Perdónanos, a mí y a mi hermano, y admítenos en Tu misericordia: pues Tú eres el más misericordioso de los misericordiosos!" (Sura 7: Al-Aaraf (La Facultad del Discernimiento), aleya 151)
(38) En ese mismo lugar, Zacarías invocó a su Sustentador, diciendo: "¡Oh Sustentador mío! Otórgame [también a mí], de Tu gracia, el regalo de una descendencia buena; pues, ciertamente, Tú escuchas todas las plegarias." (Sura 3: Al Imran (La Casa de Imrán), aleya 38)
Evitar Las Expresiones Estándar Mientras Se Reza
Rezar es recordar a Allah, confesándole nuestras malas acciones y exponiendo nuestras necesidades. Para que la oración sea significativa en ambos sentidos, resulta esencial una sinceridad de corazón.
La gente repite unas fórmulas estándar mientras reza porque, en lugar de ser un acto sincero de culto, considera la oración como una especie de ritual, hábito o costumbre. Alguien que capta la grandeza de Allah, teme Su castigo y desea contentarle, se volverá a Él con sinceridad de corazón y honestidad. Del mismo modo, alguien que se somete a Allah, y lo toma como su único amigo y ayudante, admitirá sus problemas y angustia ante Él. Como en el caso del Profeta Jacob (Ya'qub), quien dijo: " "Sólo me quejo a Dios de mi pesadumbre y de mi tristeza: pues sé por Dios algo que vosotros no sabéis..." (Sura 12: Iusuf (José), aleya 86), admitirá sus sufrimientos y hará sus peticiones a Allah, y sólo a Él pedirá ayuda y bendiciones.
En una oración que carece de dicha sinceridad (y por tanto se considera un ritual obligatorio o hechizo mágico) el uso de frases hechas es inevitable. En tal caso, la oración se realiza pronunciando algunas frases estándar sin pensar en su significado. Sin embargo, la oración es el vínculo sincero de una persona con Allah. Cada uno tiene sus propios problemas, necesidades, deseos y estado de ánimo. En este sentido, lo que importa en la oración no son las palabras, sino el estado de ánimo.
De hecho, las oraciones a las que se refiere el Corán poseen un estilo sencillo. Cuando nos fijamos en las oraciones de los profetas, nos encontramos con expresiones francas y sinceras que reflejan su verdadero estado de ánimo.
Evitar El Apresuramiento, Mientras Se Reza
El ser humano es impulsivo por naturaleza, un hecho que también se subraya en la aleya: "El hombre está hecho de precipitación; [pero en su momento] os haré ver [la verdad de] Mis mensajes: ¡no pidáis, pues, que Me apresure [a hacerlo]!” (Sura 21: Al-Anbiya’ (Los Profetas), aleya 37).Cuando esta precipitación sale a la superficie, una persona puede actuar sin considerar las consecuencias de su comportamiento. De hecho, esta precipitación por lo general se manifiesta en el deseo de alcanzar las bendiciones materiales.
La gente siente un deseo interno por obtener el Paraíso y las bendiciones de Allah. Una de las razones por las que estas bendiciones tienen su equivalente en esta vida es para asegurar una mejor comprensión de lo que es el Paraíso y, por tanto, desearlo. Sin embargo, la gente, a causa de su precipitación y deseo de alcanzar estas bendiciones, quiere que se le concedan sus deseos inmediatamente. Esta precipitación a veces también puede revelarse en la oración. La gente espera una respuesta inmediata a sus oraciones. Cuando una persona siente que su oración no es contestada, puede concluir erróneamente que no se le acepta. Con el tiempo, la impaciencia se convierte en desesperación, hasta el punto de abandonar la oración. Nuestro Profeta (saaw) también llamó la atención sobre este punto diciendo: "Tus súplicas serán tenidas en cuenta, siempre y cuando no seas impaciente y digas: "He suplicado a mi Señor, pero no ha respondido."(Al Bujari)
Hay que tener en cuenta que es Allah quien sabe lo que es bueno para nosotros. El Corán así lo dice en la aleya: "... pero puede ser que os desagrade algo y sea bueno para vosotros, y puede ser que améis algo y sea malo para vosotros: Dios sabe y vosotros no." (Sura 2: Al-Baqara (La Vaca), aleya 216) Por eso, cuando el siervo le pide algo a su Señor, debe estar contento con Él, sea cual sea el resultado, consciente de que la decisión sólo depende de Allah. No todo lo que deseamos puede ser bueno para nosotros. Por tanto, Allah responde a la oración, no necesariamente en la forma en que esperamos, sino en la forma que Él considera que es más justa. Es muy posible que, para que un creyente crezca en sabiduría, Allah no responda a su oración en la forma que desea, o hasta que Él prepara su carácter para que esté listo para ello. También puede ser que Allah reemplace su deseo por algo que sea mejor y, mientras tanto, pruebe su paciencia y lealtad. De hecho, Allah nos recomienda ser constantes en la oración:
(45) Buscad ayuda en la firme paciencia y en la oración: esto es ciertamente difícil, excepto para los humildes de espíritu. (Sura 2: Al-Baqara (La Vaca), aleya 45)
En el Corán, Allah nos aconseja ser firmes en la oración. La oración es un acto de adoración y la paciencia es importante para el que suplica. Una oración firme en tiempos de adversidad es señal de que en serio necesitamos una respuesta a la misma y, lo más importante, nos acerca a Allah. Hace que un creyente crezca en sabiduría, voluntad y carácter. La respuesta que recibe un creyente perseverante en la oración es saber que su alma está cerca de Allah, y ésta es una respuesta mucho más valiosa que muchas de las cosas que se pueden pedir.
En algunos casos, muchos profetas oraron a Allah continuadamente durante años y sus oraciones fueron contestadas en última instancia: el profeta Jacob (Ya'qub, la paz sea con él) se reunió con su hijo (el profeta José (Yusuf), la paz sea con él) después de muchos años; la puesta en libertad del profeta José de la cárcel donde estuvo prisionero durante años, y el que lo hicieran jefe del Tesoro; y el modo en que Allah al final eliminó las graves dolencias del profeta Job (Ayyub, la paz sea con él), que había sufrido sin quejarse; todos ellos son ejemplos significativos de paciencia.
Allah respondió a las oraciones de esta noble gente sólo pasado algún tiempo con un propósito específico: los hizo crecer en sabiduría, personalidad, paciencia y sinceridad, y los hizo servidores dignos de merecer el Paraíso.
Por esta razón, tener prisa en recibir una respuesta a nuestra oración no es propio de un creyente. La única responsabilidad de un musulmán es ser siervo de Allah y estar satisfecho con lo que ha sido dispuesto para él. En este sentido, un verdadero creyente debe realizar su oración como parte de esta responsabilidad.
No Se Reza Sólo Para Eecibir Las Bendiciones Mundanas
Mientras rezamos, ¿debemos pedir bendiciones mundanas, o sólo la vida del más allá?
Allah considera que ambos tipos de oración son buenas para los creyentes sinceros. Sin duda, la vida de este mundo es corta y está condenada a terminar. Allah otorga bendiciones a los seres humanos para que puedan sentirse agradecidos y acercarse a Él. Una bendición hace que un creyente recuerde el Paraíso, y los nombres de Allah y lo glorifique. Por estas razones, Allah recomienda que los creyentes recen tanto por esta vida como por la siguiente. Mientras tanto, les advierte de que no dirijan toda su atención en las tentaciones temporales de esta vida. Como dice el Corán:
(200) Y cuando hayáis cumplido vuestros ritos de adoración, [seguid] teniendo a Dios presente como tenéis presentes a vuestros padres --¡no!, con un recuerdo aún más vivo. Pues hay gentes que [solamente] ruegan: "¡Oh Sustentador nuestro! ¡Danos en esta vida!" --esos no tendrán parte en las bendiciones de la Otra Vida. (201) Pero entre ellos hay quienes ruegan: "¡Oh Sustentador nuestro! ¡Danos lo bueno en esta vida y lo bueno en la Otra Vida, y líbranos del castigo del fuego!": (202) esos tendrán su parte [de felicidad] en pago a lo que se han ganado. Y Dios es rápido en ajustar cuentas. (Sura 2: Al-Baqara (La Vaca), aleyas 200-202)
Una persona pide cosas que conciernen a su propio mundo. Sus actividades e intereses en la vida determinan la forma en que ora. Además, los devotos a Allah también reflejan en sus oraciones el deseo de cumplir con sus obligaciones.
Los deseos que alguien tenga relativos a esta vida pueden hacerse realidad. Sin embargo, como se dijo anteriormente, puede que éstos no sean buenos para él. Pide dinero, pero ese dinero lo puede llevar por mal camino, puesto que en un ambiente donde se idolatran los valores materiales, casi todo el mundo que le rodea se comportará de una manera opuesta a los principios de la religión.
El deseo en cuestión es mundano y así se podrá conceder en este mundo. Sin embargo, en el más allá, lo que encuentra puede que no satisfaga sus expectativas. Algunos de los atractivos de este mundo se mencionan en la siguiente aleya:
(14) Engalanado aparece a los hombres el amor por lo apetecible: las mujeres, los hijos, arcas colmadas de oro y plata, caballos de raza, ganados y tierras. En eso consiste el disfrute de esta vida --pero la más hermosa de las metas está junto a Dios. (Sura 3: Al Imran (La Casa de Imrán), aleya 14)
Por supuesto que hay algún beneficio en lograr dichos objetivos en esta vida, pero cada uno de estos beneficios mundanos puede llegar, al final, a convertirse en una pérdida en el más allá. Sin embargo, como muestran los ejemplos de los profetas, cuando se piden con una buena intención, los beneficios mundanos también pueden ser una ganancia en el más allá.
Esta noble gente pidió ganancias temporales de este mundo tales como bienes materiales, hijos y un estatus envidiable en la sociedad sólo para contentar a Allah. Ninguno de los profetas pidió hijos para disfrutar del privilegio de que sus nombres se perpetuaran: sólo quería tener hijos para que éstos pudieran convertirse en líderes para la siguiente generación que tuviese fe.
Si alguien quiere muchos hijos para presumir, para satisfacer sus ambiciones o por un sentimiento de superioridad, Allah puede concederle ese deseo. Pero debido a la ostentación y la arrogancia del mismo, se distanciará de Allah, y no tendrá recompensa en el más allá por culpa de dicho deseo.
Por tanto, una oración que se orienta exclusivamente a las bendiciones mundanas no sólo es impropia de un creyente, sino también una forma de falta de sinceridad. El principal objetivo de un creyente es el Paraíso. En sus oraciones, los creyentes no deben olvidar su verdadera morada y deben dedicar toda su atención a la vida del más allá. Deben pedir las cosas por el bien de este mundo y del más allá.
En Lugar De Ser Personales, Las Oraciones Deben Ser Para Todos Los Creyentes
En las sociedades ignorantes, la gente ansía lo mejor de todo: quieren tener el mejor coche, la mejor casa, un montón de dinero, una esposa hermosa, etc. No es raro verlos rivalizar con envidia con sus amigos cercanos o familiares.
Sin embargo, aquellos que viven según los valores del Corán comparten lo que tienen con los demás. Los creyentes saben que en realidad no son "dueños" de sus bendiciones en este mundo, sino que son de Allah, así que cuando pueden, los comparten con otros. De hecho, en el Corán, Allah llama nuestra atención sobre este punto al hacer mención de los atributos de los creyentes:
(9) … y no abrigan en sus corazones rencor alguno por lo que se ha dado a esos, y los prefieren a sí mismos, aunque ellos vivan en penuria: pues, los que están a salvo de su propia codicia --¡ésos, precisamente, alcanzarán la felicidad! (Sura 59: Al-Hashr (La Concentración), aleya 9)
Este cariño que los creyentes sienten unos por otros, y la importancia de esforzarse por conseguir el bien para los demás, se menciona en muchas otras aleyas:
(71) Y los creyentes y las creyentes están próximos unos de otros: [todos] ellos ordenan la conducta recta y prohíben la conducta inmoral, son constantes en la oración, pagan el impuesto de purificación y obedecen a Dios y a Su Enviado. Sobre esos derramará Dios Su misericordia: en verdad, Dios es todopoderoso, sabio. (Sura 9: At-Tauba (El Arrepentimiento), aleya 71)
La comunidad de creyentes también se pone de manifiesto en sus oraciones, como demuestra el hecho de que al dirigirse a Allah, los creyentes suelen decir "nosotros" en lugar de "yo". Es decir, mientras pide algo a Allah, un creyente pide no sólo para él o ella misma, sino también para todos los demás creyentes. Sin duda, uno también puede dirigirse a Allah por motivos personales. Se puede pedir la ayuda de Allah para conseguir todo tipo de bendiciones, para arrepentirse o evitar el tormento en el infierno o ser degradado en el Día del Juicio Final. Sin embargo, pedir estas cosas también para los demás creyentes es un atributo elogiado en el Corán. Como relatan las aleyas siguientes:
(286) … "¡Oh Sustentador nuestro! ¡No nos culpes si olvidamos o erramos, sin querer!
"¡Oh Sustentador nuestro! ¡No nos impongas una carga como la que impusiste sobre los que nos precedieron!¡Oh Sustentador nuestro! ¡No nos hagas llevar una carga que no podamos soportar!
"¡Y borra nuestras faltas, perdónanos y concédenos Tu misericordia! ¡Tú eres nuestro Supremo Señor: auxílianos, pues, contra las gentes que rechazan la verdad!" (Sura 2: Al-Baqara (La Vaca), aleya 286)
(8) "¡Oh Sustentador nuestro! No hagas que nuestros corazones se desvíen de la verdad después de habernos guiado; y concédenos el regalo de Tu misericordia: en verdad, Tú eres el [verdadero] Dador de Regalos.
(9) "¡Oh Sustentador nuestro! En verdad, Tú has de reunir a los hombres para [que sean testigos de] un Día sobre cuya [llegada] no hay duda: en verdad, Dios no falta a Su promesa." (Sura 3: Al Imran (La Casa de Imrán), aleyas 8 y 9)
(53) ¡Oh Sustentador nuestro! ¡Creemos en lo que has hecho descender y seguimos a este enviado; cuéntanos, pues, entre aquellos que dan testimonio [de la verdad]!" (Sura 3: Al Imran (La Casa de Imrán), aleya 53)
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